ORACIÓN 
Ante un inesperado ayuno eucarístico

Así, Maestro,

no celebraremos la Cena

en nuestras comunidades,

la Eucaristía que nutre nuestro camino,

y no sabemos hasta cuándo…

Estamos desorientados y confusos,

atónitos y perplejos.

Pero, responsablemente,

nos atenemos a cuanto se nos pide

para frenar el contagio

y salvar a los débiles, como nos enseñaste.

Que este ayuno

el más duro de los ayunos,

nos convierta en lo más profundo,

nos ayude a recobrar la fe de los mártires,

el ardor de los enamorados,

nos una a las comunidades perseguidas,

a cuantos no pueden celebrar por falta de sacerdotes,

nos abra la mente y el corazón

para comprender qué don tenemos en las manos,

qué fuente inagotable custodiamos

demasiado a menudo con culpable superficialidad.

Que este tiempo de ayuno

sea deseo,

llama que se reaviva,

espera de la Pascua.

Gracias, Señor

por este inesperado

y exigente signo.

Haznos capaces.